TDH, alzhéimer, autismo: envenenamiento por mercurio
The Autism News | Español
Hay veces en que parece que la sociedad se ha vuelto loca completamente, especialmente cuando vemos cómo el frío del invierno o el calor del verano son manipuladoramente convertidos en noticias por irresponsables periodistas o por amarillistas medios de difusión de masas -¡y son consideradas como reales, incluso cayendo en el pánico, por la población-; cuando el fútbol causa más violencia y víctimas mortales que, por ejemplo, una revolución justa –un partido de fútbol ha llegado a producir sangrientas guerras entre Estados-; cuando la sociedad se excita más porque se ha encontrado un planeta potencialmente habitable a una distancia imposible, o cuando se elabora una desconcertante teoría de la masa oscura del universo o simpleza por el estilo –entretanto millones de personas mueren de hambre a nuestro lado o en el país vecino, o simplemente languidecen de necesidad o en el desempleo-; o cuando, entre muchos otros desvaríos, un ciudadano puede llegar a considerar que se puede obtener un millón de euros por responder acertadamente cuatro preguntas para simios en un programa marujil de televisión, mientras que por trabajar todo un mes como un burro, madrugar y trasnochar hasta la extenuación como un esclavo, y ser un servil servidor de Hacienda, apenas se ganan seiscientos euros de salario. Una locura, sí, que, sin embargo, puede que no lo sea tanto.
Veamos. En las últimas décadas se ha experimentado en todas las sociedades un alarmante aumento del número de niños que tienen Síndrome de Hiperactividad (TDH), desajustes neuronales, autismo y otros trastornos biológicos del sistema nervioso central y/o del cerebro, a la vez que ha crecido en una considerable proporción el número de pacientes con alzhéimer, senilidad precoz y pérdida de facultades. Tal vez, aunque todavía no hay estudios que lo avalen al 100%, si bien parece clara la tendencia, también se han multiplicado los casos de personas que padecen trastornos mentales que bien pudieran ser considerados como trastornos neuronales genéticos o sobrevenidos.
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