Un medicamento contra una forma de discapacidad intelectual y comportamiento autista, que estaba en fase de experimentación en EE.UU., ya no verá la luz. El anuncio defraudó las esperanzas que habían despertado las primeras pruebas. Los ensayos habían generado resultados.
Holly Usrey-Roos nunca olvidará cuando su hijo Parker, a la edad de 10 años, rompió accidentalmente un vaso y dijo: “Lo siento mami. Te quiero”.
Era la primera vez que le oía decir a su hijo que la quería, o, para el caso, decir cualquier cosa sobre algún asunto. Parker, hoy con 14 años, padece el llamado “Síndrome del X frágil”, que causa discapacidad intelectual y comportamiento autista.
Usrey-Roos está segura de que la nueva capacidad verbal de Parker fue resultado de un fármaco experimental que le administraban en una prueba clínica, y que estuvo tomando durante tres años desde entonces. Contó que ya no tenía que usar suéteres para cubrir los moretones en los brazos que solía tener porque Parker la golpeaba o la mordía.
No obstante, el fármaco se está retirando. No ha alcanzado los objetivos que se establecieron en las pruebas clínicas en las que se probaba como tratamiento para el autismo o para el Síndrome del X frágil. Y a la compañía Seaside Therapeutics, que lo desarrolló, se le está acabando el dinero y dice que ya no puede darse el lujo de suministrar el fármaco a quienes participaron en sus pruebas.
Author: El Pais
